Jose Ignacio tiene algo que Punta del Este perdio hace rato: fuego de verdad. No el fuego decorativo de un restaurante con DJ y cocktails de autor, sino el que sale de un asador que lleva horas prendido y que huele a lena de monte desde la ruta.
Hay tres lugares que lo hacen bien. No son los unicos, pero son los que volvemos a recomendar cada vez que alguien pregunta.
El primero es el mas conocido y no necesita presentacion. Francis Mallmann hizo de la cocina a fuego una filosofia, y en Jose Ignacio es donde mejor se expresa. No hay carta fija. Pedis lo que hay esa noche y confias. El cordero a la cruz es el plato que te va a quedar en la memoria.
El segundo es mas discreto. Queda sobre la ruta, sin cartel grande, y la mayoria pasa de largo. Adentro hay cuatro mesas, un asador que no habla mucho, y las mejores achuras que probamos en la temporada. Si ves humo, para.
El tercero abre solo los fines de semana. Es una casa particular donde un matrimonio cocina para veinte personas. Hay que reservar por WhatsApp y no siempre contestan. Pero cuando contestan, vas.